martes, 24 de julio de 2012

Rata de dos patas y malas hierbas

Después de tanto tiempo vuelvo a escribir algo. Escribir sin ideas o con las ideas desordenadas nunca me ha ido bien, pero tenía necesidad de desahogarme sin que nadie me dijera que tengo que hacer o dejar de hacer, aún siendo mi blog personal, tampoco es que pueda contarlo todo, sí, estar incluso cohibida en tu propio blog se puede llamar putada, pues no tiene otro nombre, pero es lo que toca, sobre todo si lo que conservas muy dentro de tí es rabia y ganas de matar elevada al cuadrado.

Podría empezar diciendo que la vida es bella porque estoy en ella, pero la verdad que hoy no tengo el modo irónico activado. Por cuestiones de la vida, a veces ni el humor nos sirven para afrontar el paso de los días, unos días que te hacen cambiar el estado de ánimo conforme va avanzando los minutos, ahora se puede decir que estoy emocionalmente inestable.

Todos los hechos por los que he pasado esos días anteriores me ha hecho plantearme muchas cuestiones de la vida, muchas cosas de las personas y preguntarme si realmente es válido el tan famoso "El fin justifica los hechos".

Está claro que hay de todo en esta vida, pero de lo que está infectados son de malas hierbas, esa que crece como la más bonita pero se acaba convirtiendo en tu peor pesadilla, la que estropea a todas las plantas que alcanza por su camino, sí, la mala hierba.

Cuando nos confiamos de algo, estamos tan cegada, que no conseguimos ver más allá de lo que nuestra conciencia nos deja. Es como aquella persona que pone a hervir algo al fuego y confiada en que no se le pasará, se queda dormida y cuando despierta, no le queda nada. Esa traducción se puede pasar igual cuando hablamos de amor, amistad, confianza, respeto, fidelidad.... tantos términos hay en esta vida que de un solo suspiro se puede convertir en odio, enemistad, desconfianza, falta de respeto, infidelidad... y tantas otras cosas... porque si una cosa hay en esta vida, que conseguir algo cuesta mucho trabajo, pero perderlo, solo basta con mirar al lado.

Cuando tú simplemente eres la victima, la traicionada, la engañada, de la que se han reido, de la que se le ha faltado el respeto, la que se le han hecho tantas cosas... y encima tienes que aguantar las gilipolleces de esas malas hierbas, no te quedará otra que cubrirte con el impermeable, ese que hace que te resbale todos los sentimientos, para evitar que te afecten, para evitar que te duelan, para evitar tantas cosas...

¿Pero que ocurres cuando encima intentan convertirte a tí en la mala de la película? Entonces es cuando valoras todo, te das cuentas que no son personas, que son malas hierbas que no se merecen la más mínima atención de tí, que hay que podarla, que hay que arrancarlas y de raíz, porque si no lo haces, la rabia aumentará en tu interior, porque te harás hacer alguna tontería que luego, no te arrepentirás, pero que sí que te puede salir cara.

Cuando llegas al punto de querer ponerte el impermeable de los sentimientos, entonces cuando aprendes y te das cuenta que te mereces algo mejor de lo que ya tenías, que no mereces estar así por flores marchitadas, por hierbas que sobran, por personas que no merecen ni ser nombradas. Entonces, es cuando te das cuentas que eso te hace más fuerte y solo te queda dar las gracias por haberte hecho caer la venda de los ojos.

El camino es duro, sobre todo cuando es cuesta arriba todo el tiempo, pero se aprende si sabes luchar, se llega al final si nunca tiras la toalla. Desistirá  en más de una ocasión, te quedarás autocompadeciendote cada vez que puedas, pero entonces siempre descubrirá una mano amiga dispuesta a ayudarte a seguir, a darte una bofetada si hace falta, ha enseñarte que al final de la oscuridad, siempre hay luz.

Y para terminar, una dedicación, ya que me lo han pasado, vete tú a saber si con indirecta o no, yo aprovecho para esas malas hierbas que también se le pueden llamar, como dice la canción, Ratas de dos patas.