miércoles, 22 de agosto de 2012

Creer o no creer en el ser humano, es aquí la cuestión

Cada x tiempo vivo una experiencia que me hace dejar de creer en el ser humano. Hace como dos o tres años lo que viví fue como la que era compañera de trabajo opinaba de otra algo así como "me alegro que haya perdido al niño que esperaba", no recuerdo exactamente las palabras, pero se alegraba que una de mi departamento hubiera abortado el hijo que tanto esperaba por complicaciones en el embarazo.

Fue la primera vez que me dio asco de verdad pertenecer a la raza humana, nunca imaginé que la maldad del ser humano fuera tan inmensa y grande como para desear la muerte de un inocente que aún ni había nacido.

Y preguntareis, ¿fue debido a algo? Pues fue simplemente porque recibió un arañazo en su coche y se lo asoció a ella, nada más, no hubo testigos ni nada que indicara la culpable, pero ella directamente la culpó y se alegró de ese hecho.

Conforme han ido pasando los días, he visto que las buenas personas ya no existen o quedamos tan pocas dispersa por el mundo que no nos encontramos. La ética y la buena moral ha desaparecido para dar paso al daño gratuito.

Recuerdo cuando mi profesor de filosofía nos dijo esa frase tan famosa de Maquiavelo, la conocemos todo el mundo, "El fin justifica los medios". 

Recuerdo perfectamente como nuestro profesor nos preguntaba si realmente el fin podía justificar todos nuestros actos, inclusos los malos. Media clase estaba de acuerdo con Maquiavelo y otra media no lo estaba. Yo me encontraba prácticamente que ni sabía que pensar al respecto.

Nuestro profesor, un hombre admirable, todo hay que decirlo, por su manera de hacernos pensar en todo, nos hacía ver todos los pro y contra de esa frase para que sacásemos nuestras propias conclusiones. 

Mi resultado fue que el ser humano eramos asquerosamente egoísta, ruin y dañino por naturaleza. Pero a lo que iba, ¿el fin justifica los medios? ¿es necesario hacer daño gratuito porque el fin lo justifica todo?

Una compañera de clase y buena amiga mía, contaba que las personas nos daba igual el resto y esta persona que sufre por culpa de otra puede ser tú, preguntaba, ¿por qué tenemos que guiarnos por la moralina barata cuando otros no lo tendría con nosotros?

En parte llevaba razón en lo que decía, pero yo siempre he sido de "trata a los demás como te gustaría que te trataran a tí", debe ser fruto de tantos años de religión y grupos religiosos, no lo sé, pero aún así, después de tantos años alejada, sigo pensando que no hay que ser tan ruin y asqueroso para conseguir dicho fin.

Y entonces nos llegó otro día, corriganme si me equivoco, que si mi memoria no falla, también de Maquiavelo que decía, "En la guerra y en el amor, todo vale".

Yo creo que si naciera en esa época y conociera personalmente a ese señor, me daría tanto asco que no sería ni capaz de mirarle a la cara. Me parece muy ruin que todo esté justificado y perdonado porque se ha hecho para llegar a su fin, sin importar lo que hay por medio, sin importar el daño que se pueda hacer, sin importar nada...

Pero me temo que eso no es una historia del pasado simplemente, también es del presente y me temo que del futuro.

Yo ya no creo en el ser humano por cosas como esa, creo que el señor Maquiavelo, si se levantara de su tumba, sería adorado fielmente y ciegamente por casi el mundo entero, es lo que tiene vivir en una humanidad que hay que erradicar porque no tiene solución.

Luego, están esas personas que se han dejado llevar por el movimiento de Maquiavelo que luego se lamentan cuando la vida le pone en su sitio, porque señores, no debemos olvidar que la vida, tarde o temprano nos pone a todos en su sitio, arrebatandole al ladrón lo que quitó y dándole a la victima lo que le robaron. Y por esas personas, no puedo sentir pena ningunas, lo intento, pero es que me da tanto asco esos humanos que lo único que me queda es la indiferencia.

Lo que tengo claro es que la humanidad deja mucho que desear, estamos tan inmenso en un mundo de egoísmo propio que no sabemos valorar las cosas y/o personas que realmente debería ser valorado y eso da como consecuencias que luego nos quedemos completamente con una mano detrás y otra delante, porque la vida te da la bofetada cuando menos lo espera.

Y ejemplos podemos poner muchos. Podemos poner por ejemplo de aquella mujer que se acuesta con todos los directivos para conseguir un alto cargo y luego cuando alguien lo consigue con esfuerzos y sudor se le asocia que lo ha conseguido por como en el primer caso sin ser verdad. Otro caso, aquel que aprueba un examen copiandolo de otro y la profesora decide suspender al que realmente ha estudiado por falta de pruebas. Otro caso, podemos poner miles de casos en el terreno amoroso y nunca terminaríamos. Y así podíamos poner miles de ejemplos.

Y si me preguntan si creo en el ser humano, mi respuesta es un NO rotundo, dejé de creer en ellos hace mucho tiempo y cada vez se gana mi desconfianza aún más. Presenteme a buenas personas, quizás así cambio de opinión, para el resto, solo me queda decir que valoréis vuestros actos hasta ahora y piensen si lo habéis hecho mal o no, quizás la manera de conseguir algunas cosas no haya sido del todo limpia.

lunes, 13 de agosto de 2012

Corazones rotos y otras historias

En varias entradas atrás decía algo así que no creía que un corazón pudiera "romperse", pero si sentir algo como que se desgarraba, pero que lo había usado en muchos escritos porque quedaba más "Guay". Sin embargo ayer opinaba completamente lo contrario y no, no soy bipolar ni nada parecido, simplemente que la vida da muchas vueltas y te hace entender cosas que antes no entendías.

Doy fe de que los corazones se rompen cuando menos lo esperas, por desgracia, las personas siempre acaban decepcionandonos y traicionandonos, faltandonos el respeto y arrebatandonos todo lo que tenía, ya sea porque hay brujas, zorras o lo que sea que se meten en medio, lo que denominaba en otra entrada como malas hierbas que hay que cortar de raíz o bien, porque esa persona no es capaz de querer a nadie más que a sí misma.

En mi caso se puede decir que es un poco de cada cosa, yo cuando me llevo un premio, bueno o malo, me llevo el pack completo, así de desgraciada y triste es mi vida.

Pero de lo que íbamos a hablar era de otra cosa y no de mi triste vida. Decía, que cuando no has pasado por algo, no lo sientes ni lo padeces, hay cosas que se escapan de tus conocimientos y creen que no es posible, hasta que ocurren. Ahora por ejemplo sé lo que es tener un corazón roto, roto por el dolor, la desesperación, la traición... el saber que has dado todo por alguien que no merecía.

Cuando nos llevamos una decepción de alguien que apreciamos, nos duele, pero cuando es de la persona a la que amamos, el corazón se nos rompe en mil y un pedazos, y en cada uno de esos pedazos está un trozo de esa persona que no merecen nada de nosotros y que nos hacen ver cosas que antes no vimos, de manera resumida, se nos cae la venda de los ojos.

Los estafadores de amor, que es como se deberían de llamar esas personas, jamás nos han podido querer cuando luego no tienen reparo en dañarnos, en clavarnos la espada hasta el fondo, y por lo tanto, jamás podrá querer a nadie que no sea así mismo, tarde o temprano se lo volverán a hacer a otra persona.

El problema es cuando una se queda con tantos pedazos sueltos, ¿cómo se puede cicatrizar? ¿como nos podemos curar? Alejandro Sanz pedía en su canción "tiritas para ese corazón partio", pero dudo que con tiritas algo tan grande y con tantos trozos se puedan curar y cicatrizar.

Muchos me dirán que después de eso, de tantos años de relación para recibir eso, haya dejado de creer en las relaciones y en el amor. Justamente ayer, en una de esas charlas que se acaban haciendo serias, me preguntaron, ¿crees en el amor para toda la vida?

Ahora debido al dolor, a la rabia, a la frustración, me hubiera sido más fácil responder que no, que no creía, pero ya dije ayer que soy una enamorada del amor y no me quedó otra que responder con sinceridad, sí, sí lo creo siempre y cuando se sepa cuidar, simplemente que no he dado con esa persona adecuada.

Esa persona, que no nombraré pero si alguna vez lee eso se sentirá aludida, me decía que no creía en el amor para toda la vida, que era una estado de ánimo temporal, algo efímero, que luego solo quedaba el cariño. Me decía que el amor le hacía sufrir y le hacía ser vulnerable, me decía, ¿por qué tenemos que sufrir por amor si se supone que es lo más bonito, que es lo mejor de la vida, que lo es todo en la persona? Mi respuesta no fue otra que decirle, simplemente porque no es la persona para tí, lo curioso que pensé que la cosa quedaría ahí y me respondió "o yo no lo soy para ella", pensándolo bien, obtuve mi propia conclusión, para que el amor triunfe, tú tienes que ser para ella y ella para tí, el amor debería fluir en ambas direcciones.

Pero mi duda viene ahora mismo, después de recapacitar, si después de tanto tiempo, resulta que esta persona no es la tuya, ¿por qué nos duele? ¿por qué nos hace vulnerable? ¿por qué se nos rompe el corazón, se nos desgarra el alma? ¿por qué tantas cosas? ¿Realmente merece la pena sufrir por amor? ¿Realmente merece la pena luchar por algo que está destinada al fracaso? ¿o realmente esta persona lleva razón y el amor para toda la vida no existe aunque se cuide?

La verdad que responder a esas preguntas se me hacen difíciles, pero debo reconocer que mi máximo grado de inspiración y reflexión lo tengo cuando sufro del llamado mal de amores. Pero yo me pregunto, ¿cómo podemos saber si esa persona es la persona que estará a nuestro lado para siempre? Por desgracia nunca lo sabremos, es lo malo que tenemos las personas, tendemos a idealizar a la otra persona y nuestras vidas junto a ella, no vivimos plenamente el presente, nos aferramos a lo peor de nuestro pasado y a un futuro incierto que no nos deja ver lo que tenemos en ese momento, de ahí, que luego venga un índice de fracasos tan elevado.

No creo, que cuando tienes el corazón roto, merezca la pena luchar por esa persona que te ha traicionado, sería lo equivalente a mendigar amor, lo mejor es no humillarte, rehacer tu vida, tarde o temprano, el destino te recompensará por todo lo sufrido. Pero entonces, ¿merece la pena luchar cuando aún no te ha dañado con el posible riesgo de que pueda ocurrir? Es una pregunta abierta que no creo que obtengamos respuestas nunca.

¿Se puede querer igual o mejor que a una persona a la que has amado? Lógicamente, la desconfianza después de todo lo ocurrido estará siempre ahí, llegas a un punto que dejas de creer en el ser humano, que no te fías ni de tu propia sombra y llegarás el momento que no moverás ni un dedo por nadie. Entonces empezarás a perder personas que merezcan la pena, hasta que de con esa persona, capaz de unirte cada pedazos que te rompieron, capaz de cicatrizar las heridas, capaz de hacerte olvidar de todo.

Pero llegado a este punto, volvemos al bucle infinito de siempre, ¿cómo sabremos que será esa persona? La verdad que esa pregunta es otras que nunca sabremos la respuesta, pero ya lo sabemos todos, el amor es una planta, las más bonita de nuestro jardín, la que tenemos que mimar, cuidar y regar, en el momento en el que le fallemos un día, estará destinada al fracaso.

Algunos me dirán que normal que luego me lluevan los palos, ¿pero qué es la vida sin arriesgar? ¿Qué es la vida si no te montas en la montaña rusa del amor? ¿Qué es la vida siempre en soledad?

A pesar que por ahora, no quiero saber nada de nadie ni de relaciones hasta finiquitar gran parte de las cosas que tengo pendientes, eso no quita que no quiera estar sola.

Dolida, decepcionada, derrotada, frustrada, llorosa, acabada... aún así, yo creo en el amor.

Para terminar, os dejo con el "Corazón Partio" de Alejando Sanz, no me gusta Alejandro, pero creo que es una canción que pega para la ocasión.


domingo, 12 de agosto de 2012

La importancia del punto y final

Aunque las fuerzas me fallen, estoy por aquí de nuevo. En más de una ocasión he tenido ideas de escribir algo, pero siempre por A o por B, lo he dejado aparcado.

Lo último que escribí fue un cuento hará dos o tres madrugadas, que no podía dormir y con el móvil lo escribí. No lo voy a publicar aquí porque estaba escrita con un solo propósito y fin.

Últimamente me ha dado por reflexionar en muchas cosas de la vida, en muchas y en nada a la vez, cosas que me afectan directamente y otras indirectamente, eso sin contar que tengo sueños de lo más raro esas ultimas noches.

El tema que siempre me ha preocupado y que me he llevado una buena temporada sin pensarlo, fallo mio, es si realmente el amor existe como nos lo pintan en las películas, un amor para siempre, un amor hasta que la muerte los separa.

Si miro a mi alrededor, las gentes cambian de parejas, se enamoran y desenamoran con la misma facilidad que se cambian de bragas. He llegado a la conclusión o que soy la única que debe existir con sentimientos de verdad o soy una enamorada del amor. Yo creo más bien en la primera opción, eso, o es que realmente no me cambio las bragas, a saber ¬¬

Cuando te das cuenta que la persona por la que te has desvivido no te corresponde, que te ha utilizado, con todo el dolor, que debo añadir de paso que en una entrada anterior dije que nunca entendí como se podía "romper un corazón", ahora debo decir que sé lo que es, pero eso lo dejo para otra entrada, como decía, cuando te das cuenta que solo has sido una pieza que ya no sirve para la otra persona, es cuando quieres empezar a poner soluciones a tu vida. La dificultad viene en la pregunta del millón, ¿cómo salir adelante? ¿como andar con la cabeza bien alta?

La verdad que fácil no es, sobre todo cuando dejas de creer en el ser humano, cuando desconfía hasta de tu propia sombra y vives agobiada sin saber como enmendar tu vida.

Hace poco leí que la confianza sube por las escaleras y baja por el ascensor, yo creo que sube por las escaleras pero baja tirándote desde la azotea. No entiendo como puedes trabajarte la confianza de alguien durante tiempo y luego tirar todo el trabajo por la borda en un simple segundo, ¿realmente sabemos valorar lo que tenemos?

Esa es otra de las preguntas que me hago, estando en mi negrura como estoy, ¿estoy realmente valorando lo que me está viniendo o estoy tan enfrascada en mis males que lo estoy dejando pasar? Quizás llevara razón esta persona que me dijera que no me sé valorar y que todo mi mundo gira en quien no debe, el problema está en cuando en la historia de tu vida, para acabar el libro y empezar otro nuevo, tienes un punto y seguido, entonces, necesitas poner este punto y final para empezar el siguiente libro.

¿Cuantos puntos finales tenemos que poner en nuestra vida? Ahora es cuando miro atrás y veo que hay muchos, los primeros no cuestan tantos, pero conforme maduramos y aprendemos a valorar las cosas, nos van costando más, pero tarde o temprano, siempre se termina con un punto y final, en ocasiones, con miedo a ponerlo por si realmente es un punto y aparte o un punto seguido.

Porque en la vida de una persona, tenemos tantas historias escritas, que nos cuesta comprender muchas cosas. Como el amor, ¿qué es realmente el amor? Algo duradero o algo temporal.

Recuerdo aquella serie en la que la canción decía que nada era para siempre, nunca lo quise creer, reconozco que siempre fui una enamorada más del amor que de la propia persona en sí, hasta que ha sido al revés. Como decía, nunca me ha gustado esta canción por ser tan realista, por ser tan dura y por ser una canción que te puede dar dos hostia en un momento.

Y yo me pregunto, si nada es para siempre, ¿realmente merece la pena dar entrada a nuestras vidas a alguien nuevo que nos pueda volver a dañar? ¿merece la pena las segundas oportunidades? ¿merece la pena darnos una nueva oportunidad? Pero claro, responder que no sería lo mismo que preguntar, ¿merece la pena la vida sabiendo que vamos a morir?

Hace poco me preguntaron si nuestro destino estaba escrito en algún lado o nosotros elegimos el camino. Lo que creo, como dije en mi respuesta, es que el destino está escrito, pero nosotros nos encargábamos de llegar antes o más tarde según el camino que escogiéramos. Es curioso como todos tenemos un final, pero la historia no está escrita, sino que la escribimos nosotros según nuestras acciones, según nuestros arrebatos, según nuestros impulsos.

Eso me hace recapacitar muchas cosas, ¿realmente por no hacer lo que quiero, sino lo que quiere otra persona, estoy escribiendo en mi libro una historia falsa? ¿estoy escribiendo realmente mi verdadera historia? 

Se puede decir que, pensando en el cambio de marcha de un coche, estoy en punto muerto, ni avanzo ni retrocedo, para colmo ni estamos en cuesta arriba ni en cuesta abajo, completamente paralizada, sin reaccionar, solo aferrándome a un pasado que hace daño y que no merece la pena recordar.

Pero... ¿qué es el futuro? ¿No es el futuro nuestras próximas acciones fruto de lo que hemos aprendido en el pasado? ¿Eso nos hará madurar o ser más desconfiado? ¿Se puede volver a actuar como fuiste en una ocasión o se verá marcada por tu pasado?

Nos guste o no, el pasado siempre marcará nuestras vidas, nuestras almas, nuestros corazones... sobre todo cuando tienes que recoger pedazos y cicatrizar.

¿Paga quien no debe los platos rotos de otros? Si no sabemos controlar nuestros impulsos guiados por el dolor, la desesperación, la rabia... entonces pagará quien menos lo merece lo de otros, por ello, nunca podemos dejar una historia de nuestra vida abierto, sin terminar, con un final, bueno o malo pero con un final, de ahí, que los puntos finales siempre sean tan importante.

Y una vez que se pone un punto y final, entonces es hora de guardar en nuestra estantería del pasado el libro y coger uno completamente en blanco donde empezar nuestra historia del futuro.

No hay más, cerrar una historia con un punto final y comenzar otra hasta que las hojas del libro te dejen.