martes, 4 de septiembre de 2012

El Sudoku de nuestro día a día, ironía de la vida.

Por cuestiones que no vienen al caso, últimamente me ha dado por volver a hacer sudoku, sí, ese cuadradito con números que tienes que intentar cuadrar todo sin repetir número por fila, cuadrado... bueno, todos sabéis como se hace.

El caso, que el otro día haciendo uno, encontré la gracia del creador de este pasatiempo. Pensareis que estoy loca, puede ser, pero las similitudes son tantas, que hoy no he podido evitar escribir sobre ello.

Quizás la mejor manera de entenderlo es explicar mi historia y el cómo me dio por pensar en ello. Quizás con eso entendáis el por qué soy una loca paranoica con pensamientos raros o quizás al final los locos son los demás y no yo, creo más en la segunda opción que en la primera, pero bueno, no era este el tema.

Como bien decía, el otro día estaba haciendo un Sudoku cuando me vi atascada entre cuadraditos y números y sin encontrar la manera de cuadrarlos.

Antes este problema de tal magnitud, tenía dos opciones, o seguir intentándolo o dejarlo para más tarde aún a sabiendas que más tarde no seguiría con él, sino que empezaría otro. La verdad que estaba en un gran dilema antes mi persona pues antes el baile de números, algo me decía que lo tenía que acabar, entonces, fue cuando abrí los ojos.

Vi como me hablaban, podéis llamarme loca, podéis llamarme paranoica, podéis llamarme como queráis, pero el sudoku me habló. Me dijo que encontrara las cosas en común con mi día a día.

Entonces encontré el parecido, bueno, no exactamente el parecido, más bien, descubrí que nuestras vidas es como el sudoku. Posiblemente estaréis pensando si tomo medicación, si me ve un psicólogo o algo, pero al menos, dejarme que me explique.

Mi problema en este sudoku era que intenta cuadrar insistentemente el mismo cuadrado sin mirar en otros, la solución la tenía en el cuadrado de al lado para poder seguir y terminarlo y es que me sonó todo a ironía pura, pues fue en este mismo instante cuando el sudoku me habló.

Algunos ya estarán empezando a entenderlos, otros, aún necesitará que se lo explique aún porque no ven más allá de sus narices, pero sí, nuestras vidas es un sudoku que siempre estamos intentado cuadrar para poder continuar y entonces, es cuando llegamos a este estancamiento y no vemos más allá que eso, sin saber como continuar.

A veces la solución a nuestros problemas, como en el sudoku, está más cerca de lo que creemos, quizás solo tengamos que mirar al lado y dejar de mirar constantemente lo mismo aún a sabiendas que ahí no está la solución.

Porque señores, a veces, para continuar nuestro camino hay que desviarnos un poco aunque se haga más largo y pesado, pero seguro que la recompensa merecerá la pena. Pero como ocurre en el sudoku, muchas personas, antes la desesperación de no encontrar el fin, tira la toalla y acaba abandonando.

Sí, el sudoku me habló y me enseñó en un simple puzzle de números, que las cosas que en ocasiones vemos insignificantes, es mas importante de lo que creemos, que la solución a veces la tenemos con solo mirar a otro lado, aunque sea el camino más largo, será el más rápido para poner fin, siempre y cuando, no lo abandonemos.

Vale, lo dejo aquí por ahora pero quizás no por hoy. No me llaméis loca, solo necesitaba contarlo.

1 comentario:

  1. Almenos en el sudoku no te faltan numeros, pero en los puzzles, siempre se pierde alguna pieza, que te jode el final.

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