miércoles, 17 de octubre de 2012

Te invito a ser feliz, yo pago.

Buenas tardes a todo/a aquel o aquella que quiera leer algo por aquí. Realmente no vengo con muchas ideas de escribir, solo de que me gusta el título de hoy, así que para empezar, os invito a ser feliz.

Lo primero que he hecho antes de continuar ha sido buscar en wikipedia el significado de felicidad y dice lo siguientes:

La felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.

Eso me ha planteado una serie de dudas, ¿necesitamos siempre alcanzar esta meta para ser feliz? ¿No podemos ser feliz durante el recorrido hacia dicho fin?

Si seguimos leyendo en la wiki, nos encontramos con tres posturas:

  • Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano (eudemonismo), postura defendida por Aristóteles. En cierto sentido, también Platón puede ser encuadrado en esta postura, si bien el horizonte de la felicidad, según Platón, se abre a la vida después de la muerte.
  • Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie (cinismo y estoicismo).
  • Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico (hedonismo). Es la postura que defiende Epicuro.
De esas tres posturas la verdad que no sabría con cual quedarme. Creo que según el momento de mi vida en el que esté siempre me he basado en una o en otra, aunque creo que la más se adaptaría a mí sería la última, creo que como yo, hay muchos masoquistas que nos gusta dañarnos a nosotros mismos.

Hay quienes dicen que la felicidad es imaginaria, que es solo un momento y luego desaparece. Otros dicen que la felicidad es solo cosa de los ricos y así nos podríamos llevar con miles de pensamientos, algunos absurdos y otros no tanto.

Yo siempre creo que dejamos escapar pequeñas cosas o personas que nos dan felicidades momentáneas  pero a diario, es decir, a mi me da felicidad un café, la compañía de determinada persona en x momento, conducir, escuchar x canción... cosas simples y sencillas que muchos dejamos pasar, entonces, ¿para qué buscamos una gran felicidad que se nos antoja lejana teniendo pequeñas dosis diarias? A veces por buscar grandes cosas nos perdemos las pequeñas que son las que verdaderamente nos llenan.

Yo me he propuesto ser feliz así, con pequeñas cosas que me llenan y de paso, invito a quien quiera acompañarme a ser feliz, yo pago.

viernes, 12 de octubre de 2012

¿Exteriorizamos nuestro estado de ánimos sin querer?

Hoy he limpiado el coche, por dentro y por fuera. Vale, ¿y? diréis mucho. Sería una chorrada más en vida diaria si no fuera porque mi madre me dijo que para limpiar el coche por dentro sólo había una razón viniendo de mí, porque estoy contenta.

Todo el mundo sabemos que nadie mejor que nuestras madres nos conocen, así que me ha hecho pensar y recapacitar y entonces quizás lleve razón, pero eso no quita que me haya dado otras de mis paranoias que suelo escribir.

Pues a lo que iba, me hizo pensar y recapacitar y dije, pues sin darnos cuentas en nuestro coche se refleja nuestro estado de ánimo, nuestra personalidad, nuestro yo interno y externo.

Estoy segura que algún que otro pensará que escapé del manicomio, pero yo creo que estoy bastante cuerda en cuanto a las cosas que intento de explicar. Pensé, normalmente limpiamos el coche por fuera, normalmente a presión en gasolineras para "aparentar" que está limpio, como las personas, fingimos estar bien aunque en nuestro interior no lo sea, es decir, como el interior de un coche que está sucio y rezamos por no tener que llevar a nadie ahí.

Hoy proyectado el coche como si fuera una persona, que a todo eso, no es mi coche, es mi Gusilú, sí, mi coche tiene nombre, ¿y qué? 

Entonces, como decía, me he dado cuenta que sin quererlo, proyectamos siempre nuestro estado ánimo en algo como puede ser el coche. En nuestra vida diaria somos más felices cuando desechamos lo que nos entristece y entonces es cuando lo hacemos con el coche, cuando estamos mal pero no queremos que se note, mostramos una sonrisa falsa, como cuando limpiamos el coche solo por fuera.

¿Mi motivo para estar feliz? No creo que sea necesario algún motivo para estar feliz conmigo misma.

Parece una tontería, pero yo creo que no lo es, solo quería compartirlo con ustedes, no estoy inspirada, por lo tanto, no me voy a enrollar como una persiana, lo dejo así, ya escribiré alguna paranoia mas detallada.

Un saludo de mi Gusilú particular. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Querernos o no querernos, es ahí la cuestión

En muchas ocasiones me he preguntado que pasaría si por algún motivo tuviera que tomar una decisión, aún sabiendo que es el camino correcto, fuera algo duro de asimilar y aceptar. Nunca he tenido la respuesta a ella y creo que ni la tendré.

No hablo de algo en concreto, hablo de algo en general y es que, la vida a veces nos ponen duras pruebas por el camino y de ahí depende que tropecemos para caer y levantarnos o para quedarnos en el suelo y tirar la toalla.

Si de algo ha servido todo lo sucedido en mi vida recientemente, ha sido para aprender a que debo quererme más, que yo soy primero y luego los demás, puede sonar egoísta dicho así, pero me planteo a mí misma, ¿si no me quiero yo, quien lo hará? Evidentemente nadie.

Como me decía una buena amiga, no recuerdo bien las palabras exactas, "si yo no me quiero y me veo fea, lo estoy proyectando a los demás y me verán así". En un principio pensé que era una tontería, pero luego me dí cuenta que lo más difícil en esta vida, no es decir "Te quiero" a alguien, sino decir "Me quiero".

Muchas personas me dirán que no es así, que hay muchos narcisista o lo que llamamos "metrosexuales", pero, ¿realmente esas personas por muy presumidas que nos parecen, se quieren a sí mismo? Es algo que debemos valorar.

Hay personas que se dejan de querer cuando sobrevaloran a alguien que quizás ni lo merece, y se dejan llevar, se descuidan, se deja... y entonces es cuando se dejan llevar por toda la negrura que le rodean, incluso le pueden llegar a afectar los rumores de las malas lenguas que hay por ahí.

Si es que las personas malas son tan víboras que no se pueden morder su propia lengua porque se intoxicaría con su propio veneno, suena cruel, pero es verdad.

La verdad que cuando las personas malas hablan mentiras para hundirnos, debemos ver la proporción de sus mentiras para saber lo falsos que son. Es una simple regla de tres, dime la magnitud de tus mentiras y te diré la magnitud de falso y mala persona que eres.

El error que tenemos muchas personas es dejarnos hundir por esas mentiras, lo difícil entonces en esos momentos es empezar a querernos más e ignorar las cosas malignas. Cuando en nuestras cosechas de triunfos hay malas hierbas que nos puedan entorpecer las victorias, lo mejor es arrancarla de raíz antes de que crezcan más.

Si es que siempre me lo han dicho, mira hacia delante que está tu futuro, se te abren muchas puertas, el pasado ya pasó, las puertas se cerraron, el futuro es grande, el pasado es pequeño.

En ocasiones es inevitable mirar atrás, a veces con tristeza, a veces con añoranza, en otras con alegría y en otras con dolor y pena, pero aún así, nos espera un futuro incierto, la mayoría de las veces prometedor y con muchas cosas buenas que nos puedan ofrecer.

En realidad las cosas no empiezan a ir bien hasta que no nos aceptamos a nosotros mismos y nos queremos más de lo que debiera, en ocasiones es la solución a los problemas.

Aunque ya me lo decía esta amiga mía, me doy cuenta ahora, de que las cosas empiezan a venir mejor cuando nos queremos, cuando empezamos a proyectar lo mejor de nosotros al exterior, cuando sabemos que valemos y cuando somos capaz de cerrar el libro de lo que nos hacía mal para abrir uno nuevo que nos hará bien.

Y yo te pregunto, ¿cómo puedes querer a alguien si no te quieres a ti mismo?

martes, 2 de octubre de 2012

¿Conocemos realmente a las personas?

Es curioso como muchas veces creemos conocer a alguien realmente pero resulta ser todo lo contrario.  Según quien sea esa persona, te puede llegar a doler o no, pero vayámonos al caso doloroso, que sea ese gran amigo, que sea ese amor de mucho tiempo, que sea incluso alguien de la familia, por qué no.

Entonces es cuando nos damos cuenta que las personas disponen de máscaras, una buena y otra mala, siendo en ocasiones la mala su verdadero rostro.

La verdad que sí que me siento bastante decepcionada, es algo que no soy capaz de entender o quizás la palabra exacta sería de asimilar, incluso he llegado a creer que incluso las personas que creemos que tienen una fuerte personalidad no es así, que siempre habrá alguien que la maneje como una marioneta, a su antojo y haciéndole sacar lo peor de sí mismo, esta parte que la otra persona desconocemos por completo.

Y me pregunto yo, ¿cómo puede alguien en teoría con una fuerte personalidad, convertirse en marioneta de lo malo? Quizás realmente es que no sea una marioneta, simplemente que lo ha estado ocultando por tanto tiempo que por algún lado tenía que salir.

Es cierto, no podemos esperar nada de nadie, porque si esperamos algo, siempre acabarán decepcionándonos. ¿Y qué ocurre cuando esta persona te promete miles de cosas aún en las malas? 

Está claro que hoy en día las promesas están para no cumplirlas, como decían por ahí, hoy en día lo único que se cumplen son los años, lo peor son cuando las personas pecamos de confiados o de inocentes, vete tú a saber y creemos aún sabiendo en nuestro interior que nos están mintiendo.

Sería fácil poner una barrera para no volver a caer más, pero somos seres humanos, esos seres que caemos una y otra vez, que queremos creer lo imposible, que queremos creer que con subir a la azotea llegaremos a la luna.

Pero los humanos tenemos eso tan "especial" de volver a tropezar con la misma piedra todas las veces que hagan falta. Solo aprendemos cuando el golpe duele lo suficiente para aprender y abrir los ojos, entonces es ahí cuando abrimos los ojos.

Cuando por fin abrimos los ojos descubrimos que no todo era como creíamos, que este amigo venía a nosotros por un interés en concreto, esta pareja te ha hecho vivir en un mundo de mentira o este familiar será capaz de matarte por un trozo de piso de tu abuelo.

Y es que aunque nos duela, el mundo se mueve por intereses. Poniéndome en plan romántica  porque lo soy para que negarlo  pensaba que lo único que movía el mundo era el amor. Hace poco leí en un ask en un respuesta que decía que lo único que mueve el mundo es el sexo. Esta respuesta me ha hecho pensar, llegando a la conclusión que el mundo se mueve sólo y únicamente por interés.

Así que si un mundo se mueve básicamente por el interés de sus componentes, es inevitable que esos lleven siempre una máscara para conseguir su fin. No me voy a poner a debatir ahora si el fin justifica los medios porque ya hay una entrada anterior sobre ello.

Cómo decía, las personas nos llegamos a poner una máscara para conseguir dicho fin, entonces, ¿a quien conocemos realmente? ¿Hay personas lo suficientemente transparente para poder llegar a conocerla?

He llegado a la conclusión que solo conoceremos bien a nuestros progenitores, aunque nunca sabremos según en que situaciones como actuaria.

Ahora es cuando realmente no esperaré nada de nadie, si viene malo pues no dolerá, si viene bueno, bienvenido sea.

Y para finalizar os dejos una pregunta, ¿qué máscara lleva tú puesta?

lunes, 1 de octubre de 2012

Pedalear con fuerzas, sin tirar la toalla

Hoy es de esos días que me apetece escribir pero no sé bien el qué ni el cómo. Sí, como muchas veces diréis algunos, pero es que esta vez no tengo ni título en mente, se me ocurrirá sobre la marcha supongo.

Hablando sobre la marcha, hoy necesitado sentir la adrenalina del esfuerzo, digamos que necesitaba desahogarme y las personas llega un momento que se cansa de llorar por alguien o algo que no merece la pena, básicamente, me he quedado sin lágrimas y necesitaba otro modo de desahogarme.

Aprovechando que vuelve el buen tiempo (toco madera para que sea por una larga temporada), he retomado la bicicleta que lo dejé justo cuando empezó la lluvia.

Es curioso que cuanto más me acordaba de las cosas, más fuerte pedaleaba, llegando a un momento de confusión que no sabía si el viento soplaba a mi favor o en mi contra, como la vida misma pensé.

Y sí, ya empiezo con mis paranoias de sacar de una tontería, una relación con la realidad, pero, ¿quién no se ha preguntado alguna vez si la vida está a su favor o en su contra? ¿Quién no ha sentido alguna vez que está nadando en contra de la marea? ¿Quién no ha sentido alguna vez que va en dirección contraria?

A lo mejor es todo un bucle infinito, me explico, sentía como una fuerza sobrenatural me empujaba por mi espalda y como otra me abofeteaba en la cara, de ahí que no supiera en que dirección iba el viento, ¿si lo comprobé? me preguntarán algunos, curiosamente, no hace viento.

Entonces llegué a mi paranoia "más mayor", era un aviso, un aviso de que mi vida está completamente estancada, no avanza pero ahora mismo por fortuna, no retrocede y entonces vi la luz, necesito pedalear con todas mis fuerzas contra la vida, contra mi rutina y así poder avanzar, aunque haya barreras en mi camino, aunque haya quienes me lo quieran impedir, simplemente, desechando todo lo que te sobre, desechando todo lo dañino.

Creo que hoy he pedaleado con más fuerza que nunca, con rabia o quizás por desesperación, pero cuanto más avanzaba, más cuenta me daba que a veces, tirar la toalla no es bueno.

Tirar la toalla no es bueno cuando se trata de uno mismo, que mejor que luchar por nosotros, que mejor que querernos con locura y por qué no, dejar de ser tan buenos y ser más egoístas, nadie mirará por tí mismo si no lo haces tú.

Creo que por primera vez en mucho tiempo, sobre todo en este tiempo de negrura que he estado teniendo, no lo he visto tan claro como esta tarde, ahora sí que va en serio, el impermeable de los sentimientos me lo he puesto y mi corazón se está restaurando en el congelador, de ahí no saldrá, al menos, por mucho tiempo.